Tipos de tratamientos de micropigmentación y para qué sirven

Regresamos con nuestra serie de artículos relacionados con el sector de las nuevas tecnologías y los avances de diseño, fuera de lo que es el ámbito del marketing online. Esta vez me gustaría reseñar y dar protagonismo a una serie de tratamientos, que son de gran ayuda sobre todo para las mujeres, y ahora pasaré a detallarlo brevemente. Se tratan de los diferentes tipos de tratamientos de micropigmentación que hay hoy en día y que pueden convertirse en un gran alivio para un sector de la población.

¿Qué es la micropigmentación?

Lo primero de todo que hay que hacer es definir qué es esto de la micropigmentación y cuál es realmente su utilidad a día de hoy. El nombre ya pone mucho de su parte, ya que la micropigmentación, en su sentido estricto, es la implantación de pequeños pigmentos sobre la piel de una persona. Algo muy habitual en las clínicas de estéticas y que tienen el objetivo de reafirmar y corregir rasgos de la cara y el cuerpo.

Para ello, el tratamiento se ejemplifica fácilmente teniendo en cuenta que se inyectan pequeñas zonas de pigmentos en la zona epidérmica. Algo similar a los estudios de tatuajes.

Qué zonas se pueden pigmentar

Puedes someterte al tratamiento de micropigmentación, o maquillaje permanente, para realzar distintas partes de tu cuerpo y/o rostro. Entre las principales zonas donde se suelen realizar esta coloración se encuentran: la micropigmentación de labios, cejas, ojos o la reconstrucción de las areolas.

Antes de nada, hay que tener en cuenta diferentes aspectos como el tono de la piel, un estudio de prueba alérgica, la calidad de la piel, que esté bien curada… Una vez superados estos trámites médicos es cuando se puede proceder a este tratamiento.

Como he comentado, uno de los principales tipos de tratamientos de micropigmentación es el que se realiza sobre la areola mamaria. Tanto para la reconstrucción del mismo, como para esconder las cicatrices provocadas por otro tipo de operaciones como el aumento de pecho.

Es una operación bastante sencilla y que no supone riesgo para la salud del paciente. Se puede hacer vida normal después de ella, pero sí que hay que tener en cuenta unos consejos para la post operación como evitar los rayos del sol o una gran exposición al agua para que se cure correctamente.